Intrusismo profesional en diseño y desarrollo web

por Ricardo Escudé

Hoy queremos tocar un tema candente para la comunidad de diseñadores y desarrolladores en Internet: el intrusismo profesional en nuestra rama.

¿Dónde está mi dominio?

¿Dónde está mi dominio?

La idea de este post me vino andando por la calle y encontrándome esto:

¿Seriedad?

¿Seriedad?

Después de hablarlo con algunos colegas del mundillo, hemos visto que este fenómeno se da muy probablemente porque no existe una formación oficial ni titulaciones que certifiquen a un profesional del mundo del diseño y desarrollo en Internet (¿acaso no es nuestra profesión lo suficientemente amplia para justificar una titulación oficial?).

Esta situación no sólo se da en España, sólo hace falta leer los esfuerzos de la comunidad de diseñadores y desarrolladores en EEUU (véase www.alistapart.com) para estandarizar la formación de profesionales web para ver que no sólo aquí ocurre el intrusismo.

Si tuviéramos que mencionar algunos detalles para confirmar la ‘profesionalidad’ de un diseñador/desarrollador web, nosotros recomendaríamos:

  1. Preguntar al supuesto profesional que nos va a dar el servicio, en primer y más importante lugar, si es un autónomo o empresa; y en su caso el contrato que se firmará antes de la prestación del servicio. Revisar bien el contrato, especialmente en puntos como propiedad intelectual, adecuación a la LSSI, cobros por la inserción del contenido, la propiedad del dominio/dominios contratados, la duración del contrato, la existencia de cuotas periódicas, … . Son cientos de puntos en los que nos pueden engañar en un contrato de prestación de servicios web, sólo hay que aplicar un poco de sentido común en muchos casos. ¡Desconfiar de aquellos que no ofrecen contrato!.
  2. Preguntar por las tecnologías que se van a utilizar en la creación de la web. Es habitual diferenciar entre webs en Flash y webs en HTML + otras tecnologías. En líneas generales, los diseñadores en Flash se especializan más en interactividad que en web, esta es la razón por la que muchas veces contratar a un profesional de Flash no es garantía de una web optimizada. En el caso de HTML, preguntar por la compatibilidad con los diferentes navegadores (¡cuántos clientes nos llegan solicitando este servicio!).
  3. Preguntar si el diseño será original o partirá de una base previa (otra queja habitual de nuestros clientes es encontrarse que alguien les ha realizado un trabajo web y han encontrado una página exactamente igual que la suya). Es también conveniente saber si se realizará algún previo de diseño o si se queda en manos del profesional sin posibilidad de participación por parte del cliente.
  4. Preguntar si la base del sitio web será la de un motor predefinido (sistemas de publicación ya creados – como este mismo blog se basa en WordPress – que se han modificado para adecuarse al proyecto en cuestión). Algunos motores comunes son WordPress y Joomla. Existen pros y contras en estos sistemas, especialmente el pobre grado de personalización del código por parte de algunos profesionales y por lo tanto, la baja incidencia en el posicionamiento en buscadores.
  5. Preguntar las acciones que se tomarán una vez finalizada la web. Algunos ‘profesionales’ ni envían la información básica del sitio terminado a buscadores, no incluyen metas, etc …
  6. Por regla general, desconfiar de cualquier página web con un precio inferior a 1000 euros. Si tenemos en cuenta que para el desarrollo de una página web básica los profesionales involucrados son un diseñador/maquetador y un programador/desarrollador; cuyos sueldos base suelen rondar los 1500 €, como véis no salen las cuentas. Si nos vamos a un proyecto con mayor complejidad, aparecen otros profesionales: coordinador de proyectos, diseñador de interfaces, experto en usabilidad, desarrollador de interactividades, especialista en backend / frontend, especialista en marketing en Internet, y un larguísimo etcétera.
  7. Por último, en la especialización está la clave: la típica empresa de informática general no va a poder estar al día en lo referente al diseño web y probablemente encargará el trabajo a otro profesional (o al primo del vecino del gerente…).

Son unas directrices muy generales pero esperamos que aquel empresario que busque una web por 300 € se dé cuenta que no sólo obtendrá lo que pague: una web mediocre y un lastre para su imagen.